
Un vehículo automotor funciona cuando se operan sus comandos con una serie de movimientos secuenciales y coordinados. Sin embargo, debido a que son producidos por la propia iniciativa de quien conduce, interactuando en un medio de situaciones cambiantes, esas acciones complejas representan respuestas significativas a la gran diversidad de estímulos que percibe dicho conductor. En base a lo anterior se pueden elaborar anticipadamente programas tácticos para el desempeño.
Las respuestas correctas a esos estímulos se logran tras un proceso definido, en el que necesariamente intervienen el aprendizaje, la adaptación y el entrenamiento.
Por lo tanto se puede definir al manejo de un vehículo automotor como:
Una actividad psicomotriz compleja, subordinada a la experiencia sensible, como origen del conocimiento y de distintas formas de inteligencia influenciadas por lo emocional, en la necesidad por adecuar los rendimientos personales a nivel con requerimientos técnicos, ambientales, sociales y éticos

Controlar la ira
¿Cuándo es preferible no manejar?
La influencia de la actitud en el Manejo
Efectos de la ansiedad al volante