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258 lecturas | Publicado el 22 de enero de 2013
Infomanejo Número 149

Para manejar un vehículo su conductor necesita poner atención. Esto acciona como disparador de un proceso neurofisiológico, consciente y focalizado hacia un objetivo previamente definido.

El proceso que se inicia en la selección de estímulos, continúa con la transmisión por el SNC al cerebro, que se encarga de elaborar una respuesta táctica para accionar adecuadamente sobre el sistema neuromuscular e influir finalmente sobre el medio.

Este proceso es cíclico a partir de la recepción de información disponible en el medio, el vehículo y del propio cuerpo del conductor y en su culminación surge la sensación.

En toda sensación hay tres componentes, el físico (estímulo), el fisiológico (receptor, órgano sensible y neurona) y el componente psicológico (toma de conciencia del hecho) en función sistémica dan origen al conocimiento.

Los sentidos (vista, oído, gusto, olfato y tacto) perciben la información que la mente compara y asocia con experiencias sensoriales pasadas, para interpretarlas y darle un significado convertido en “sensación”.

Por esta razón, las sensaciones suelen clasificarse en:

interoceptivas (de los procesos internos del cuerpo).

propioceptivas (informan sobre la situación del cuerpo en el espacio).

exteroceptivas (proporcionan datos del entorno y adoptan la forma de visuales, auditivas, táctiles, olfativas y gustativas).

Los estímulos son una forma de energía recibida por los órganos receptores que provocan una excitación y un impulso nervioso que es transmitido a las áreas cerebrales, donde esta información se registra y se convierte en sensación.

La percepción es un acto de incorporación de información sensorial (aquello que llega a los sentidos y accede a la conciencia) se acompaña de la atención en la percepción selectiva.

Percibir significa filtrar parte de la información en la que pondremos atención.

Este proceso es simultáneo a la sensación, por lo que en la práctica son inseparables y se convierten en fuente de conocimiento.

LA DISTRACCIÓN

Un trastorno de la atención puede manifestarse por la fácil distracción y la dificultad para realizar tareas o concentrarse. Analizando la probabilidad de ocurrencia de sucesos accidentales como consecuencia de la distracción del conductor, podemos distinguir en un conjunto de causalidades dos formas opuestas, la ignorancia y el exceso de confianza.

Para definir la ignorancia nos pareció acertada la frase del célebre escritor Francois de la Rochefoucald que la clasifica en 3 tipos: …No saber lo que debiera saberse, …Saber mal lo que se sabe, y …Saber lo que no debiera saberse

En forma análoga, como el manejo reconoce en la experiencia sensible el origen del conocimiento, podemos decir que “lo que no se conoce no se sabe”. Por esta razón una persona que ha manejado siempre en ciudad y nunca lo hizo en rutas, no sabe calcular distancias.

Si bien la neurofisiología explica el exceso de confianza, sabemos que aparece normalmente cuando la mayoría de las rutinas son incorporadas y por su reiteración terminan siendo automáticas,…excepto cuando uno hace un control efectivo sobre ellas.

La conducción subconsciente (ver nota) es una forma de conducción automática en la cual utilizamos una estructura mínima de procesos cognitivos de tal forma que este sistema nos permite mantener la actividad normal.

Seguramente a todos nos ha ocurrido de manejar realizando todas las operaciones necesarias, pero sin prestar atención, como si llevásemos conectado un piloto automático que nos permite pensar en otras cosas.

La conducción automática aparece la mayoría de las veces con la rutina, bien sea porque realizamos un recorrido que de tantas veces que pasamos lo conocemos a la perfección o porque la naturaleza del recorrido es por si aburrida, por ejemplo una recta muy prolongada con paisaje desértico.

La frecuencia con la que manejamos y recorrer trayectos de manera habitual son dos aspectos que influyen para activar la conducción subconsciente.

Se trata de un proceso dinámico donde se intercambian el control y el automatismo y pese a ello dan respuestas a los requerimientos del entorno.

La conducción subconsciente es un hecho normal, donde lo importante es saber cuando debemos cambiar de la conducción subconsciente a la controlada.

Ir por la ruta prestando atención a todo lo que nos rodea es imposible y por lo tanto nos permitimos manejar en un estado de “navegación constante” y redirigir alguna parte de esa atención a determinados eventos que nos ponen en alerta porque inducen un riesgo.

¿PUEDE SUPONER UN RIESGO PARA LA CONDUCCIÓN?

La conducción automática y la controlada trabajan en paralelo de manera que puedes realizar ambas al mismo tiempo Lo que es imposible y riesgoso es realizar dos acciones que requieran la actividad controlada al mismo tiempo, por ejemplo cuando uno va absorto en sus pensamientos y suena el teléfono está en riesgo cierto.

El problema está en no poder discernir cuando es necesario pasar de la conducción automática a la controlada. Esto puede ocurrir muchas veces y es impredecible.

Las situaciones de riesgo son la clave para cambiar. Como la conducción subconsciente se hace por debajo del umbral de la razón y por debajo del recuerdo, el conductor no puede decir que le pasa en esos momentos.

El estudio “La influencia de la conducción subconsciente en la seguridad vial” aborda las conductas en esta situación.

Finalmente, la conducción automática es normal y esperable y si bien algunos piden “que la carretera hable” el secreto está en disponer de conductores capaces y con flexibilidad para saber intercambiar a las distintas formas de manejo.

Mientras que para definir el exceso de confianza recurrimos al diccionario donde dice que la “seguridad que se tiene en que una persona va a actuar o una cosa va a funcionar como se desea.

LA CONCENTRACIÓN

En este sentido, mantener un buen nivel de concentración al volante no es fácil pero es vital, ya que una disminución de la atención, por muy breve que sea, puede desembocar en un suceso accidental.

La concentración mental es un proceso psíquico practicable que se realiza por medio del razonamiento; consiste en centrar voluntariamente la atención de la mente sobre un objetivo, objeto o actividad que se esté realizando o pensando en realizar en ese momento, dejando de lado toda la serie de hechos u otros objetos que puedan ser capaces de interferir en su consecución o en su atención.

DISTRACCIONES AL MANEJAR

Reproducimos el siguiente texto del Manual del Conductor del Estado de Wisconsin (EEUU) (Ver)

Al manejar, hay que poner atención al manejo.

No se distraiga por lo que sucede dentro de su vehículo. Eso podría ocasionar un accidente. Usted podría atropellar a una persona caminando. Podría salirse del camino. Podría suceder que usted no se dara cuenta de un peligro hacia adelante. O podría ser que no viera un semáforo o una señal de tránsito importante.

Usted debe de orillarse y hacer alto si tiene que hacer cualquier de las siguientes actividades:

• Usar un teléfono celular.

• Leer un mapa.

• Disciplinar a niños en el coche.

• Comer.

• Ponerse maquillaje o rasurarse.

• Cepillar sus dientes.

• Escribir.

• Usar una computadora.

• Buscar un objeto en el piso o en la guantera.

• Buscar monedas con que pagar un peaje.

  • Hablar por teléfono celular aumenta la posibilidad de tener un accidente hasta cuatro veces. Si usted tiene que hablar por teléfono, muévase a un lado de la carretera y haga alto hasta que termine su llamada.
  • Planifique con anticipación. Haga las actividades necesarias, tales como las mencionadas anteriormente, antes de empezar a manejar. O espere hasta que haya llegado al lugar adonde va.
  • Mantenga bajo el volumen del radio para que pueda escuchar cualquier sirena, la bocina (claxon) de otro vehículo o algunas llantas rechinándose de un frenazo. Si usted no puede oír estos sonidos, puede ser que no reaccione a tiempo a un peligro para evitar un accidente.
  • Los niños y las mascotas pueden ser una distracción, también. Siempre mantenga una mascota encerrada en su jaula cuando esté en el coche. O arregle que otra persona la sujete mientras usted maneja. Si un niño pasajero no se porta bien, oríllese y haga alto antes de disciplinarlo.

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